Miles de personas se reunieron esta semana en distintas comunidades del oeste de Carolina del Norte para protestar por la muerte de Renee Nicole Good, una mujer que fue baleada y asesinada dentro de su vehículo por un agente de ICE en Minneapolis. El incidente ha provocado indignación a nivel nacional y ha reavivado preocupaciones sobre el uso de la fuerza por parte de las autoridades federales de inmigración.
Las manifestaciones se llevaron a cabo en Asheville, Waynesville, Hendersonville y otras localidades, donde miembros de la comunidad, activistas y líderes locales exigieron rendición de cuentas, transparencia y justicia. Las y los manifestantes destacaron el miedo y el trauma que este tipo de hechos genera en las comunidades inmigrantes y pidieron cambios en las prácticas de control migratorio.
Vigílias y marchas también pusieron de relieve preocupaciones más amplias sobre la política migratoria, la seguridad comunitaria y el impacto de la aplicación agresiva de la ley en las familias. Durante los eventos, personas compartieron testimonios personales y exhortaron a los funcionarios electos a proteger los derechos y la dignidad de las personas inmigrantes.
Organizadores señalaron que las protestas reflejan un movimiento creciente en el oeste de Carolina del Norte para mostrar solidaridad con las comunidades afectadas y promover reformas que prioricen los derechos humanos y la seguridad pública.







