Bordados Tenangos, herencia Otomí de belleza y colores.

Cuando hablamos de los Bordados Tenangos, no podemos dejar de pensar en el gran trabajo que realizan los artesanos de la comunidad de San Pablo el Grande, en el Estado de Hidalgo, que con mucha creatividad y paciencia bordan hilo por hilo, hasta alcanzar una composición con alto valor sentimental, espiritual y tradicional.

Para la comunidad Otomí Tepehua, los Bordados Tenangos son el resultado de su herencia cultural, tradiciones, simbolismos y el reflejo del maravilloso paisaje de la Sierra de Tenango.

Originalmente los bordados se utilizaban para uso personal, para decorar las servilletas y la ropa que utilizaban a diario; hoy en día la principal actividad económica de la comunidad es el Bordado Tenango; sin embargo, también cosechan en el campo frutas y legumbres, como maíz, frijol, chile, manzanas, duraznos, capulines, entre otros.

La elaboración de los bordados es una herencia que nadie quiere perder, a partir de los siete años se les enseña a los niños a colorear y a bordar, agarrando los hilos adecuados y con mucha precaución de manipular las agujas.

Para comenzar el proceso de bordado se eligen diferentes tipos de materiales, como la manta, la seda, el lino o el algodón; posteriormente, con un plumón de color negro se traza el dibujo, una vez que tienen la silueta trazada, se eligen los colores adecuados y se comienza a bordar. 

Antiguamente todos los bordados se realizaban en manta blanca con hilos de color rojo y negro, esto representaba un equilibrio entre el bien y el mal.

Hoy en día se eligen tonalidades más alegres y cada color mantiene un significado diferente, por ejemplo: rojo representa el bien, negro el mal, verde es la vegetación, naranja la lumbre, azul la luna y café es la tierra.

Para realizar cada figura se basan en lo que existe a su alrededor, como los animales, la vegetación, sus tradiciones y cultura; también adaptan las artesanías a cada evento especial, como su fiesta patronal, carnaval, bodas y el Día de Muertos.